Menú de cursos
  Budistas                    »
...................................…
  Talleres y Seminarios de  
  Meditación Budista     »

  Fichas de Trabajo
  de Libros Budistas      »
...................................…
  Libros de Jorge García    Montaño (eBooks)     »

  Contacto                    »
..................................…
  Donaciones voluntarias
  de apoyo                    »


  Otras web's budistas     »

  Actividades de otros
  centros budistas            »


  Sutras budistas             »

  Meditaciones y 
  pensamientos
               »

  Textos de aprendizaje  »

  Galería de fotos           »


  

Boletín de noticias




 

Proyecto de la Academia Budista Kalamas 

 

 

 

Curso El arte de estar bien: la práctica budista sobre la felicidad


Introducción

El curso El arte de estar bien presenta las diversas vertientes que ofrece el budismo para salir de las causas y condiciones del sufrimiento, del samsara; ello significa desaparecer las perturbaciones y aflicciones mentales y sentimentales que provienen del apego, la aversión y la ignorancia. El ego, la centralidad del yo y el ensimismamiento sólo pueden superarse cuando el crecimiento espiritual se convierte en una aventura de la mente y de las emociones.
         El budismo constituye en este sentido una fuente inagotable de satisfacción, conciencia y gozo ecuánime capaz de hacer brotar de la mente más estrecha y obtusa y del corazón más duro y malvado un ser de sabiduría y compasión. Miles de ejemplos dan constancia de esta transformación que realiza el budismo cuando las personas transitan de la confusión a la claridad, de la maldad a la bondad pero sobre todo del ensimismamiento egoísta a la compasión y al amor por el prójimo.
         Dice el Dalai Lama que la naturaleza propia de todo ser sintiente es buscar la felicidad y huir del sufrimiento; se trata del instinto básico y universal de todo organismo consciente. Pero entonces ¿por qué los seres humanos seguimos caminos con los cuales creemos llegar a la felicidad y satisfacer nuestros deseos y terminamos con resultados desastrosos que sólo saturan la vida de sufrimiento e insatisfacción? Porque los programas, planes y metodologías que usamos para alcanzar la felicidad están completamente equivocados. Creemos que poseyendo, adquiriendo e identificándonos con los objetos externos del mundo que nos resultan atractivos y agradables lograremos la satisfacción y la felicidad. En parte, si uno tiene fortuna en la vida, puede ser que consiga esos objetos deseados, pero aun así, más temprano que tarde nos veremos sumergidos de nuevo en la insatisfacción, porque esos objetos, tan apreciados y codiciados, nunca terminan de ser lo que nuestros deseos quieren que sean.

Objetivos particulares de las clases


Clase 1. El budismo como una perspectiva vital

La primera clase se centra en cuestiones generales sobre la visión de la doctrina budista respecto al discurrir existencial e incluye una amplia exposición sobre los principios básicos que se sustenta el budismo para cultivar el arte de la felicidad.

       Para el logro de una felicidad duradera y sustentable a largo plazo se requiere asimismo un estado de tranquilidad o paz interna. La clave para tener una mente feliz es, en efecto, la paz. Pero para ello hay que eliminar o reducir a su mínima expresión las resistencias a los flujos, a la dinámica propia de la existencia; esto es, aceptar con sabiduría y compasión la dinámica de los cambios que sufren tanto los objetos deseados como los de aversión, y también los ignorados. Esta manera de ver la vida implica suprimir los pensamientos, las palabras y las acciones egocentristas, así como anular al ego como el centro de las consideraciones que los seres humanos. La idea central consiste en excluir el ensimismamiento de la mente.

Clase 2. La búsqueda de sukha (felicidad) y ananda (alegría)

En la segunda clase se indaga qué fuerzas y qué condiciones existen para que la búsqueda de la felicidad y la alegría sean uno de los principales promotores del crecimiento espiritual en las personas. La contraparte de los estados de dukha es sukha, la felicidad nacida de los esfuerzos humanos por el progreso y el bienestar espiritual. Aquí la idea sustantiva estriba en que por mucho tiempo las sociedades y las personas han creído que la felicidad se encuentra en objetos externos, cuando en realidad se trata de un estado mental y, por lo tanto, de una cuestión interna, aunque lo externo ayuda también y quizá sea un requisito indispensable para la felicidad espiritual: salud, educación, casa y alimentación son condiciones materiales que favorecen la felicidad verdadera.

        En la medida en que se logra destronar el ego interno como lo más importante en la vida y, por ende, sustituirlo por una visión de la vida compasiva y amorosa, se da la posibilidad real de una mente alegre, de un estado de ananda, capaz de superar los condicionamientos sociales y mentales que han definido previamente los hábitos y las costumbres derivados del odio, del apego y de la ignorancia.


Clase 3. El karma como resultado de las acciones

En esta clase se estudia la hipótesis de que en todo ser humano existen las probabilidades reales de cultivar, a través del tiempo, estados mentales de felicidad y de sufrimiento. Pero ¿qué hace que unas personas tengan una mayor tendencia hacia el sufrimiento y otras hacia la felicidad?: el karma. Dentro del sistema doctrinario del budismo, karma significa literalmente “acción”; hace referencia a la volición, esto es, la resolución de la voluntad que se traduce en actos saludables o nocivos generados por el cuerpo, la palabra y la mente. Por eso el karma resulta de las acciones efectuadas en el pasado. Las causas del por qué se experimentan una situación determinada en el presente, se encuentran en las acciones del pasado. El dolor o la alegría proceden de actos previos.         
     
En el tema del karma hay que distinguir de forma clara lo que se puede llamar “destinos manifiestos” y los procesos resultantes de las “culpas” a los que son proclives a la psicología y la ideología modernas. Las experiencias de frustración e insatisfacción, así como las sensaciones de paz y alegría provienen de predisposiciones y tendencias de acciones anteriores, que se forman en el continuo de la conciencia; metafóricamente, pueden verse como surcos mentales ya existentes en la conciencia de las personas. 

Clase 4. El adiestramiento práctico budista

En ésta clase, se expone las consideraciones básicas para trascender y superar los efectos kármicos de las acciones del pasado, comprendiendo la importancia del llamado adiestramiento mental. En la Escuela Mahayana, en la que se ubica el Dalai Lama, se definen tres áreas de ese adiestramiento que son objeto de exposición. La primera se refiere al mundo de la disciplina ética y moral hoy en día tan devaluada y mal comprendida, que se resume en una actitud de no hacer daño a los demás, a nosotros mismos y al medio ambiente. La segunda área es la práctica de la concentración (samadhi) y de la meditación (vipassana), la estabilización de la atención mental en un objeto determinado y la capacidad de la conciencia para observar de manera directa y clara los fenómenos del universo, tanto internos, esto es, dentro de la mente, como externos, en las formas y cuerpos de la energía material e inmaterial. La sabiduría constituye la tercer área del adiestramiento budista, comprendida no como un cúmulo de datos sobre un tema determinado, sino como una metodología subjetiva que permite vislumbrar y descifrar las características de los diversos estados de las personas, los hechos, las situaciones y los objetos.        
        Para el desarrollo y crecimiento sostenido de las tres áreas del adiestramiento mental budista, se destacan la interacción entre cada una de ellas; esto significa que las posibilidades de perfeccionar la vida está en función de si las acciones respetan de manera absoluta cualquier tipo de existencia, para lo cual se adiestra la mente por medio de la meditación a fin de experimentar la apertura, aceptación y claridad en la conciencia; gracias a estos estados transparentes y lúcidos, uno tiene la capacidad de interpretar las ideas, pensamientos, sentimientos y emociones de manera ecuánime, prescindiendo de los tres venenos: el odio, el apego y la ignorancia.
 

Clase 5. Las tres didácticas del Budhadharma

Sin duda alguna, para el entrenamiento de las prácticas del adiestramiento mental para la felicidad se necesita un paso previo: iniciarse e instruirse bajo diversas didácticas y técnicas pedagógicas. Esta penúltima clase está dedicada precisamente a las consideraciones que hemos hecho respecto a las maneras de conocer el budismo en Occidente.

         La principal tradición en la transmisión del dharma budista consiste en la enseñanza por la palabra hablada, la práctica pedagógica entre maestro y alumno. Así el budismo no sólo ha logrado perpetuarse durante más de dos milenios y medio, sino que cada linaje y escuela le adhiere a los conocimientos las improntas personales y culturales de los maestros. El budismo tibetano que predica el Dalai Lama se basa en gran parte en textos y documentos; se trata de una enseñanza más académica y analítica en comparación con otras escuelas budistas e inclusive con otras religiones. Pero también se valora el conocimiento directo producido por diversas prácticas meditativas, especialmente las consideradas de profunda reflexión. Así que las tres didácticas del budismo pueden resumirse en la transmisión oral, la meditación y el estudio.

Clase 6. Espiritualidad laica y la libertad responsable

En esta última clase, se estudia el sendero espiritual. En general, se puede afirmar que existen dos modos de afrontar la vida: el primero es circular, repetitivo; el segundo, progresivo, de una forma parecida a la espiral que asciende. En el primer modo predomina el hábito, la costumbre y un sistema de ver el mundo por medio de dualidades enfrentadas, por ejemplo: malo y bueno, positivo y negativo, dulce y agrio, entre muchas otras. En el segundo modo, la conciencia comprende cada vez más las realidades que vivimos caracterizadas por la impermanencia, la indeterminación, la apertura y la flexibilidad.

Ahora bien, la doctrina budista considera que la mente es la única energía indestructible y está compuesta por luz clara, conciencia y conocimiento. Pero ella no se sustenta en la nada, sino que requiere, como toda energía, un cuerpo donde tomar forma y sentido del movimiento perenne que la define, que es justamente el cerebro y las redes nerviosas con las que cuenta el organismo humano. Para conocer la mente y sus cualidades se requiere “darse cuenta de que se da cuenta”, la llamada conciencia en sí, que es la condición sine qua non para sentir paz interna, base del arte de estar bien.

         Para concluir el curso, realizamos reflexiones sobre lo que el Dalai Lama denomina una espiritualidad laica y la libertad. Se retoman aquí sus ideas que en torno al problema de las religiones y a la moralidad. Cabe señalar que sólo 20% de la población mundial practica una religión, de aquí que una parte importante de las pláticas públicas del Dalai Lama discurra sobre cómo proponer y realizar una ética de amor para no religiosos. También se abordan los problemas del deterioro ecológico y el de la violencia. Al final de la clase se resumen las principales propuestas del Dalai Lama para nuestra época.


Notas metodológicas del curso

  • No se requiere ser budista para asistir al curso.
  • El curso esta basado en el libro El arte de estar bien, con base en las enseñanzas de Tenzin Gyatso, el XIV Dalai Lama, El libro se puede comprar en librerías o, en su caso, bajar e imprimir desde esta página web, en el link de “Libros de Jorge García Montaño”.
  • El curso tiene una duración de 12 horas. Se compone de 6 clases de 2 horas cada una.
  • El curso se puede impartir bajo tres modalidades:
  1. En un fin de semana, de jueves a sábado, o de vienes a domingo, 4 horas cada día. Ó,
  2. Clases de cuatro horas un día a la semana, en 3 semanas.
  3. Clases de dos horas un día a la semana, en 6 semanas
  • El curso se realizará en un salón tipo taller. que cuente con toda la infraestructura material y humana para realizar e impartir adecuadamente las clases, pues se exponen temas y se realizan prácticas de meditación.
  • Cada clase se conforma de cinco partes:
Inicio: meditación de 20 minutos (samadhi, tranquilidad mental))
Tema: 50 minutos
Descanso: 10 minutos
Sección de intervenciones, preguntas y respuestas: 20 minutos.
Final: meditación de 20 minutos (vipassana sobre el tema expuesto)

  • Las personas, grupo, centro o institución convocante al curso será responsable de organizar la logística del mismo, el control de las inscripciones y de la publicidad; así como ofrecer hospedaje, transporte y alimentos vegetarianos cuando se imparta fuera de la ciudad de México. La definición en los costos de inscripción será asunto exclusivo del convocante.
  • Personas desempleadas, de la tercera edad y estudiantes de escasos recursos pueden solicitar alguna beca o descuento, por favor de informarlo a la hora de la inscripción. A ninguna persona se le negará su participación por causas monetarias.
Recomendaciones:
  • Asistir con ropa cómoda, de preferencia de algodón; zapatos ligeros ó sandalias. Es preferible traer cojines y bancos de meditación; aunque se puede meditar también en sillas.
  • Es imprescindible que todos los participantes acepten y respeten de manera íntegra y bajo propia voluntad las reglas básicas que se deben de considerar en todo curso de budismo, así como el Programa del mismo.
  • Procurar el total respecto a cada miembro del curso y hablar en voz baja y de manera amable en toda ocasión.
  • Ser puntual en todo el curso y principalmente, llevar una mente abierta y un corazón bondadoso que permitan que el tiempo invertido en el curso sea de un gozoso aprendizaje y se convierta en un factor positivo para nuestro crecimiento espiritual.

 Si deseas que este curso sea impartido en tu grupo, centro o institución, por favor escribe a Jorge García Montaño en la sección Contacto de esta página web.

 

 

.