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Curso
La pesadilla del samsara: la práctica budista sobre el
sufrimiento

Introducción
El contenido de este
curso esta basado en las enseñanzas (dharma) del XIV Dalai
Lama, ya que su disciplina, su sabiduría y su
compasión enriquecen a quienes vivimos en este mundo
moderno, urbano, saturado de turbulencias, conflictos personales y
sociales, donde prevalecen los sufrimientos, desde las masivas
hambrunas africanas, pasando por las guerras del Medio Oriente, hasta
la crisis ambiental generada por la irresponsabilidad en el consumo del
agua, de la energía, de los bosques y de los
demás recursos naturales. En la actual crisis de
proporciones globales sobresalen los estados de depresión
masiva, de estrés y soledad que ahora sufre más
del 25% de la población mundial del siglo XXI.
Es natural e instintivo,
afirma el Dalai Lama, que todo ser sintiente busque la felicidad y
trate de escapar del sufrimiento. Todas las energías y los
recursos humanos, financieros y materiales se ordenan en
función de lograr la felicidad y evitar el sufrimiento.
Basado en las
enseñanzas del XIV Dalai Lama, el curso La pesadilla del
samsara se divide en seis temas, Su estructura responde a los
principios cardinales del budismo, que van desde la
descripción y análisis de las causas, condiciones
y agregados de la perenne insatisfacción que todo ser humano
padece en esta tierra de imperfecciones, de conflictos y de sensaciones
de dolor, hasta la consideración de propuestas
metodológicas, tanto teóricas como
prácticas, adaptables a las culturas y modos del ser de las
diversas sociedades occidentales.
El samsara quiere decir literalmente, “vagancia” en
sánscrito, y es el campo existencial donde aparece el
sufrimiento, se define como una realidad construida por estados
mentales perturbados y por un conjunto de emociones de
aflicción que a su vez son reflejadas en el universo que
construimos cotidianamente. Lo que más destaca del mundo
samsárico es que los hábitos y creencias que lo
crearon se repiten de manera constante y viciosa: son los pensamientos,
palabras y actos que demuestran el sufrimiento de todo ser animado;
ello se debe al simple hecho de que hay una férrea
resistencia e ignorancia al flujo natural y lógico de los
elementos que constituyen la vida. Por ese motivo las
enseñanzas del Dalai Lama, y en general del budismo, inician
con las llamadas cuatro nobles verdades.
Objetivos
particulares de las clases
Clase 1. Las cuatro
nobles verdades
Las cuatro nobles
verdades conforman, en síntesis, una estructura
analítica que parte de que la naturaleza de la vida terrenal
es el vivir de manera perseverante en la insatisfacción y
los sufrimientos; la causa directa de las vivencias dolorosas estriba
en la ansiedad de los deseos de apego, aferramiento e ignorancia que
tenemos sobre los objetos queridos, así como en la
aversión y rechazo sobre los objetos de odio e indiferencia
sobre los objetos ignorados. Todo el drama del sufrimiento y de sus
causas son, a decir del budismo, fenómenos mentales que, por
lo tanto, pueden cesar. Y cesan con la aplicación del Noble
Óctuple Camino que engloba tres medios: ética,
meditación y sabiduría.
Comprender de forma analítica y vivencial las implicaciones
de la existencia misma del sufrimiento y la insatisfacción,
o dukha, significa dar el primer paso. Posteriormente se debe
identificar de dónde provienen la insatisfacción
y el sufrimiento. Pues bien, parecen existir por un conjunto de causas
entre las que destacan las anotadas anteriormente como apego, e
ignorancia.
Pero además provienen de la separación y
desencuentro entre la persona y el mundo que lo rodea, esto es, por la
creencia en una individualidad única, no relacionada,
cerrada, sólida e independiente del contexto que la genera;
entidad que se concibe como apartada de los demás, el yo.
Por tanto, si las causas de dukha, el elemento central del mundo
samsárico, se encuentran en la mente (la
insatisfacción es un estado mental que compara directamente
lo que es con lo que debería ser, futuro, o con lo que fue,
pasado), es en ella donde puede cesar su presencia. Si esto es
así, entonces hay que retomar un camino mental o espiritual
capaz de superar dichos estados perturbados y afligidos.
Clase 2. Los tres sellos
de la realidad
En la clase dos se
exponen las cualidades que tiene la realidad samsárica: la
impermanencia, la insatisfacción y lo que se llama,
quizá de una forma muy poco desafortunada, vacuidad de los
fenómenos. Todo elemento del universo, tanto si es materia
inerte o un complejo de agregados biológicamente
constituidos, se caracterizan por su constante cambio; nada puede ser
estático bajo estas condiciones; de hecho la existencia
primaria es un devenir de millones y millones de formas que asumen los
fenómenos en un eterno proceso de cambios de formas.
Para una mente sensible,
esta formación ininterrumpida de escenas, donde nada es
igual a nada, aparece como una verdadera pesadilla: ninguna identidad
de apego puede garantizar una estabilidad duradera, segura y
sólida; por tanto, en el samsara nunca se logra la plena
satisfacción y descanso, porque todo es cambio, todo se
mueve, no hay ni una materia subatómica estable y
permanente. Con esta visión se puede apreciar el nivel tan
alto que tiene para el budismo el concepto de vacuidad: la
no-existencia de esencias duraderas, perennes, cerradas y aisladas de
los fenómenos animados e inanimados.
Clase 3. Perturbaciones
mentales y aflicciones emocionales
Uno de los temas
más importantes en el budismo es el de las emociones, y en
particular de aquellas que perturban la paz mental. En este sentido, en
la tercera clase se aborda el porqué de estos pensamientos y
sentimientos negativos así como las causas y condiciones que
los hacen crecer y aparecer como elementos connaturales a la conciencia
humana. En esta clase se destaca las consideraciones en cuanto a la
hipótesis de que esas perturbaciones y aflicciones no son
parte constitutiva original, natural, de la mente humana, sino que
provienen de factores externos a ella; se derivan de malas
interpretaciones y percepciones que las personas hacemos sobre las
condiciones reales de la existencia humana.
Al comprender las causas y las condiciones de las perturbaciones
mentales y las aflicciones emocionales se asume una profunda
visión que logra eliminar las ilusiones y los
engaños que se construyen en nuestra mente como ideas,
pensamientos y creencias. En la medida en que aparecen las percepciones
egocentristas en el yo, en esa misma medida la
“mirada” de las personas se extravían en
interpretaciones falsas o incorrectas de la realidad.
Clase 4. La ilusión y los engaños
En la cuarta clase se
exponen otras importantes consideraciones sobre el mundo
samsárico del sufrimiento. Desarrollamos la idea de que las
percepciones erróneas se derivan de las visiones respecto al
pasado y al futuro y de la presencia profunda e inconsciente de los
llamados Tres Venenos: la codicia o apego, el odio o la
aversión y la ignorancia o indiferencia. Los profundos
prejuicios mentales que tenemos los seres humanos derivados de
hábitos establecidos y que dan identidad existencial y
social a las personas hacen que se repitan las acciones incorrectas en
un círculo vicioso; una y otra vez caemos en los mismos
problemas y falacias. Así es como prevalecen los modelos
mentales del samsara, un mundo invadido de malestar, sufrimiento e
imperfección en donde los pensamientos, palabras y acciones
que lo causan se repiten ad infinitum en los
ámbitos moral, económico y cultural.
Clase 5. El modo de
aparecer no es el modo de ser
En esta
penúltima clase se exponen diversos temas relevantes desde
el punto de vista de una mentalidad occidental, establecida en la
lógica y la racionalidad de las cosas. De ahí que
se penetre en un asunto espinoso y difícil en las
metodologías de investigación tanto en las
ciencias sociales como en las naturales: el modo de aparecer de los
fenómenos y su manera real de ser. La división
racionalista entre sujeto y objeto, o como se dice en la jerga
sociológica, entre el observador y lo observado, es un
estadio del conocimiento dominado por la ilusión de las
ciencias que conocen y por el engaño de las visiones
dualistas que han prevalecido durante siglos en las consideraciones
científicas y tecnológicas. Por eso, en esta
parte del curso se plantean las ideas que al respecto ha expuesto Dalai
Lama, principalmente la referente a que la visión mundana de
la dualidad metodológica, aunque es una artimaña
de la mente ignorante, también establece un escenario
“real”. Aquí el análisis se
complica porque de hecho se penetra en espacios de reflexiones que
bordean las fronteras de la metafísica y de la
especulación filosófica.
Para solventar esta
situación se hace necesario diferenciar las apariencias
–los modos de presentarse de los fenómenos de la
negación categórica de existencias de sustancias,
de presencias de inherencias dentro de ellas. La mejor manera de
solucionar esta paradoja de la vida, que se resume en que se ve la
apariencia que no existe y no se ve lo que no se aparece en la mente,
estriba en analizar la existencia conforme a dos verdades: una que
define lo convencional o relativa y otra que define la verdad absoluta,
algo así como la presencia de lo real
Clase 6. El camino de
Buda
Resuelto de manera
metodológica el problema de la visión que se
tiene sobre las cosas de la existencia, que permite al budismo
establecer una cosmovisión crítica e iluminada,
conviene compenetrar la práctica espiritual en diversas
técnicas capaces de inyectar energía tanto al
cultivo de la compasión como al crecimiento de la
sabiduría. Por tanto, la última clase
está dedicada a las consideraciones prácticas del
progreso espiritual, según las enseñanzas del XIV
Dalai Lama, al ideal del bodhisattva. Se ofrece una reseña
del sendero espiritual y del concepto de la compasión como
la actitud central de los budistas, y en particular de las personas que
recorren el camino infinito del bodhisattva, que incluye la
práctica de las seis perfecciones (paramitas) y los cuatros
inconmensurables.
Los paramitas son las virtudes o normas de conducta e
inspiración indispensables en todo camino espiritual:
moralidad, caridad o altruismo, diligencia, paciencia,
sabiduría y meditación. Los cuatro
inconmensurables se definen con relación a una
acción integral, holística, del cuerpo, la mente
y la palabra que cuanto más se invierte en ellos, crecen de
manera ilimitada, es decir, son incapaces de consumirse y disminuir. Se
trata de metta (amor bondadoso y absolutamente desinteresado), karuna
(compasión: el deseo práctico para que los seres
animados dejen de sufrir), mudita (el estado de contento) y upeksha
(ecuanimidad: la virtud de la objetividad para observar tal y como son
las cosas y los fenómenos). Los dos primeros estados
inconmensurables entran en la esfera del cultivo de la mente de bondad
y los otras dos definen una vida sostenida por prácticas de
alegría. Son las herramientas indispensables para superar el
sufrimiento, dukha.
Notas
metodológicas del curso
- No se requiere ser budista para asistir al curso.
- El curso esta basado en el libro La pesadilla del samsara, con base en
las enseñanzas de Tenzin Gyatso, el XIV Dalai Lama, El libro
se puede comprar en librerías o, en su caso, bajar e
imprimir desde esta página web, en el
link de “Libros de Jorge García
Montaño”.
- El curso tiene una duración de 12 horas. Se compone de 6
clases de 2 horas cada una.
- El curso se puede impartir bajo tres modalidades:
- En un fin de semana, de jueves a sábado, o de vienes a
domingo, 4 horas cada día. Ó,
-
Clases de cuatro horas un día a la semana, en 3 semanas.
-
Clases de dos horas un día a la semana, en 6 semanas
- El curso se realizará en un salón tipo taller.
que cuente con toda la infraestructura material y humana para realizar
e impartir adecuadamente las clases, pues se exponen temas y se
realizan prácticas de meditación.
- Cada clase se conforma de cinco partes:
Inicio: meditación de 20 minutos (samadhi, tranquilidad
mental))
Tema: 50 minutos
Descanso: 10 minutos
Sección de intervenciones, preguntas y respuestas: 20
minutos.
Final: meditación de 20 minutos (vipassana sobre el tema
expuesto)
- Las personas, grupo, centro o institución convocante al
curso será responsable de organizar la logística
del mismo, el control de las inscripciones y de la publicidad;
así como ofrecer hospedaje, transporte y alimentos
vegetarianos cuando se imparta fuera de la ciudad de México.
La definición en los costos de inscripción
será asunto exclusivo del convocante.
- Personas desempleadas, de la tercera edad y estudiantes de escasos
recursos pueden solicitar alguna beca o descuento, por favor de
informarlo a la hora de la inscripción. A ninguna persona se
le negará su participación por causas monetarias.
Recomendaciones:
- Asistir con ropa
cómoda, de
preferencia de algodón; zapatos ligeros ó
sandalias. Es
preferible traer cojines y bancos de meditación; aunque se
puede
meditar también en sillas.
- Es imprescindible que
todos los
participantes acepten y respeten de manera íntegra y bajo
propia
voluntad las reglas básicas que se deben de considerar en
todo
curso de budismo, así como el Programa del mismo.
- Procurar el total
respecto a cada miembro del curso y hablar en voz baja y de manera
amable en toda ocasión.
- Ser puntual en todo el
curso y
principalmente, llevar una mente abierta y un corazón
bondadoso
que permitan que el tiempo invertido en el curso sea de un gozoso
aprendizaje y se convierta en un factor positivo para nuestro
crecimiento espiritual.
Si
deseas que este curso sea impartido en tu grupo, centro o
institución, por favor escribe a Jorge García
Montaño en la sección Contacto de esta página web.
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