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Seminario de Atención Plena y Percatación: Dzogchen y Mahamudra    

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Este seminario de meditación es de alta intensidad silenciosa. Se trata de practicar la meditación de Atención Plena y Percatación en 8 horas, con base a las enseñanzas esenciales del Dzogchen (4 horas) y el Mahamudra (4 horas.)

Dzogchen quiere decir Gran Perfección. Esta práctica se origina en la Escuela Ñingmapa del budismo tibetano; es una mezcla del budismo tibetano clásico y de la religión antigua Bön tibetano. Se trata de que por medio de la meditación las personas nos conectemos con el estado primordial, o con la condición natural de la mente, su última presencia. Al conectarnos con esta cualidad natural de la mente, logramos romper con los engaños, las ilusiones y las percepciones erróneas que tenemos de la realidad, derivados de las perturbaciones mentales y las aflicciones emocionales surgidas de la ignorancia, la codicia (el apego) y el odio (la aversión). Esta cualidad de la mente natural es totalmente espontánea ya que expresa la naturaleza pura y absolutamente limpia de la mente, también llamada en esta tradición, conciencia primordial.
    Contactar con la mente natural, autóctona, es darnos cuenta que nada la afecta, a pesar que todo nace de ella. De ahí tienen su origen los engaños, las ilusiones y las causas que generan el samsara, o el ciclo repetitivo de crear una y otra vez las condiciones que generan sufrimiento y la insatisfacción. Hacer surgir concientemente la condición de la mente natural, que es pura y completamente espontánea, nos permite radicar directamente las mentes perturbadas y engañosas. Por tanto, el Dzogchen nos invita a meditar sin quitar nada, ni agregar nada a la experiencia, sin perseguir nada, ni si quiera una buena meditación. Cuando la mente se asienta sin perseguir nada, sin querer nada, sin quitar las malas experiencias, o apegarse a las buenas, es cuando la mente natural se hace ver por nuestra conciencia primordial.

Bibliografía: DZOGCHEN. El camino de la gran perfección. Autor: Dalai Lama.
Editorial: Kairos. Barcelona (2004), págs.303.

Mahamudra quiere decir Gran Sello. La práctica de la meditación del Mahamudra tiene su origen en la Escuela Kagyu tibetana, posteriormente también es retomada como una importante práctica en por las Escuelas Gelug y Sakya. No sólo se practica en el Tíbet, sino también en China, Japón y la zona mongol de Rusia. Es una práctica budista de meditación inaugurada por los bodhisatvas Maitreya y Asanga, maestros y sabios del norte de India. Cuando esta práctica emigra al Tíbet, lo perfeccionan Marpa y Atisha.
    Es una meditación donde los mediatores contactan directamente con la característica de la mente de ser Luz Clara (Tathagatagarbhla). Se trata de que ese contacto con la Luz Clara desborde una parte de la mente e inunde todas las funciones y tipos de mentes: la mente toda ella se convierte en Luz Clara, es decir, en claridad total y en absoluta compasión. A este estado mental se le llama también presencia budeidad que todo ser humano contiene dentro de sí desde que se nace. La Luz Clara de la mente es identificada también la mente sutil, la mente última que funciona como un espejo y como la fuente donde nace todo lo demás. En esa mente sutil de Luz Clara, realiza la vacuidad de un modo directo, ya que la meditación Mahamudra es un camino directo, e interno, que realiza la sabiduría de cómo son las cosas (objetos, personas, hechos, lugares y estados mentales) en verdad: dependientes, cambiantes, inestables, no definitivas, ambiguas y abiertas. Al observar los pensamientos, las emociones y sentimientos, las sensaciones y las percepciones, el Mahamudra nos demuestra que nada es como se nos aparece: auto existente, cerrado, fijo, permanente, y definitivo; que es la percepción errónea que tenemos de todo lo que experimentamos.


Bibliografía: El alba del Mahamudra: Mente, meditación y absoluto. Autores: Bókar Rimpoché y Kempo Donyo, Ediciones Dharma, España, 1997.


 

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